lunes, 12 de octubre de 2026

LAS VIVIENDAS Y SUS INQUILINOS

 

Dedico este post a todos los activistas que están acampados en las plazas de España y un recuerdo especial para Maricarmen (RIP).

El pasado día 2 de octubre la derecha española votó en contra de dos decretos del gobierno sobre la vivienda y sus inquilinos. Que desastre de políticos tenemos que no son capaces de ponerse de acuerdo para tomar medidas adecuadas para facilitar la vivienda a nuestros jóvenes o que nuestros mayores la conserven.

Este problema ha existido siempre, pero parece tristemente que se ha agudizado desde el estallido de la burbuja inmobiliaria del año 2008, y a pesar de lo expresado en nuestra constitución en su artículo 47, nuestros políticos no han sido capaces de resolverlo.

“Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación. La comunidad participará en las plusvalías que genere la acción urbanística de los entes públicos.”

La vivienda de un filósofo

Recuerdo al filósofo Diógenes (siglo 323 a.C.) que vivía en un tonel de roble y que se paseaba por las calles con un farol buscando un hombre honesto. La sociedad y los activistas que están en las plazas de España también están buscando la honestidad de nuestros políticos.


 

Podrían aprender de Alejandro el Magno, que demostró ser un buen político, porque según cuenta la historia que visitó a Diógenes en su vivienda. Éste estaba tomando el sol.

 

Alejandro y Diógenes, 1818 de Nicolás Andre Mondiau

Alejandro le saludó y le pregunto si deseaba alguna cosa. A lo que el filósofo le contestó:

- Muy poco, que te apartes que me estas tapando el sol.

Se cuenta  que Alejandro, con aquella especie de menosprecio, quedó tan admirado de semejante elevación y grandeza de ánimo, que cuando retirados de allí empezaron los que le acompañaban a reírse y burlarse, él les dijo:

-Pues yo, a no ser Alejandro, de buena gana fuera Diógenes.

La vivienda de la posguerra civil

En época de la dictadura las viviendas eran la mayoría de alquiler, incluso habían Viviendas de Protección Oficial, en donde el promotor subvencionado tenía limitado la cuantía del alquiler. Tener un piso de propiedad era un sueño, como la letra de la canción que popularizó la radio que nos acompañaba a todas horas, se titulada: “Mi casita de papel”.



Encima las montañas tengo un nido

Que nunca ha visto nadie cómo es

Está tan cerca el cielo que parece

Que ha sido construido dentro de él

 

Encima las montañas viviremos

El día que tú aprendas a querer

Y así podrás saber cómo es el cielo

Viviendo en mi casita de papel

 

¡Qué felices seremos los dos

Y qué dulces los besos serán!

Pasaremos la noche en la luna

Viviendo en mi casita de papel


Recuerdo la versión de Raúl Abril y su orquesta con el trío vocal “Hermanas Russell”. La canción se hizo enormemente popular en su momento, clasificándose en segundo lugar de entre las más comerciales de aquel año.

Las chabolas

Recuerdo que los inmigrantes que llegaban a Barcelona se construían chabolas, y según he sabido de mayor, lo hacían por la noche ya que estaba prohibida su construcción, y la autoridad cada  mañana derrumbaba todas aquellas que no tenían techo. Tenía cierta analogía con el cuento que me contaba mi madre cuando yo era un niño: “los tres cerditos y el lobo”.

“El cerdito pequeño hizo una casita de paja muy rápida para poder jugar. El lobo llegó, y sopló con fuerza y la derribó en segundos.

El cerdito mediano construyó su casita de madera. El lobo llegó y resoplo hasta que también la tiró abajo.

El cerdito mayor trabajó con paciencia y fabricó una casa de ladrillos. Cuando los hermanos menores corrieron a refugiarse en ella, el lobo sopló con todas sus fuerzas, pero no logró mover un solo ladrillo.

Al ver que no podía derribarla, el lobo entró por la chimenea, sin saber que los cerditos habían colocado una olla con agua hirviendo. El lobo se quemó, huyó al bosque y nunca más se tuvo noticias de él.”

La mala praxis de la banca española

Del piso de alquiler se pasó al piso de propiedad por la mala praxis de la banca española.  Hasta que la burbuja inmobiliaria, como todas las burbujas económicas que han habido estalló en el año 2008. Hoy día hay  tanto propietario de pisos en España, que tienen la creencia  que un gobierno de izquierdas le pude expropiar alguna de sus propiedades.

El edifico ideal para un alquiler social

En vista que en todas las capitales españolas hay poco suelo edificable y el que hay cuesta una millonada propongo que el edificio para un alquiler social  sea un rascacielos. Propongo un rascacielos un metro más alto que  el Burj Khalifa de Dubai (Emiratos Árabes) para alcanzar el record mundial de altura.


 

El Burj Khalifa tiene 828 metros de altura, es decir, 149 metros más alto que el neoyorkino Empire State Building, que por lo tanto lo hace acreedor de ser el edificio más alto del mundo.

En su construcción participaron 12.000 profesionales de treinta países diferentes (los tenemos) y costó 1.500 millones de dólares, que son unos 1.140  millones de euros (los tenemos, lo justifico a continuación), aunque el coste podría ser menor ya que el Burj Khalifa está destinado a un interiorismos de lujo, no obstante, dejo este coste para incluir las “comisiones” de toda índole.

El rescate de la banca española al estallar la burbuja inmobiliaria costó  58.000 millones de euros en ayudas públicas directas inyectadas por el Estado (a través del FROB) desde 2009, de los cuales se ha recuperado menos del 12%, dejando una pérdida acumulada que supera los 50.000 millones de euros para los contribuyentes. Es decir que con el dinero que costó el rescate podemos edificar 51 rascacielos como el Burj Khalifa, que equivalen a

(829 metros  de altura / 3 metros por planta) x 4 viviendas por planta x 51 = 56.304 viviendas.

He añadido un metros más de altura para sean los rascacielos de alquiler social de España los más altos del mundo. Pisos de tres habitaciones de 90 metros cuadrados x 4 por planta = 360 m2, , pero por los ascensores de pasajeros, de carga y de emergencia, escaleras alta seguridad, espacio para instalaciones, etcétera, se necesitarán una superficie de 450 m2  para las plantas, y 1.600 m2 para su base de sustentación.

Una manzana mide 113 metros de longitud, es decir,  caben cuatro rascacielos dejando unos 33 metros de distancia de la base entre ellos y 52 metros las plantas superiores. A continuación adjunto un plano de mi proyecto.

 


Proyecto de Francesc Gisbert (Doctor Ingeniero). No está prohibida su reproducción siempre y cuando el proyecto sea destinado a viviendas sociales

Por su simplicidad de diseño, no se necesita la participación de ningún arquitecto, solo se necesita un ingeniero que diseñe la estructura y el núcleo arriostrado que permita  soportar las cargas del edificio y resistir la fuerza del viento.

Colofón final

No sé porque me he tomado tanta molestia en buscar una solución a la vivienda, si se han convocado elecciones y ganará la derecha, y con ella habrá un ahorro de comisiones, subirá el salario mínimo, protegerá a los inquilinos, a los inmigrantes, subvencionará parte del crédito hipotecario para comprar la primera vivienda, no privatizará la sanidad, subirá el IPC a los pensionistas, y a partir de ahora propondrá medidas sociales  que antes las negaba con su voto, y además, ya es hora que el Gobierno de España se alíe con Trump y Netanyahu, colorín colorado…..

Notas:

1ª Mi admiración por los indignados que se manifiestan y  pernoctan en las plazas de España, pidiendo leyes favorables para los inquilinos, el derecho a una vivienda digna y que la gente mayor no se vea abocada a la calle como fue el caso de Maricarmen. Fijaros la fuerza de la voz del pueblo que ha derrocado a un gobierno, y ha hecho rectificar al arrendador. Yo al lado de ellos me siento un cobarde, no he sido nunca un activista de calle, he sido y sigo siendo un activista de pupitre y de foros.

Recuerdo la canción "Diguem no" uno de los temas más emblemáticos del cantautor valenciano Raimon, compuesta en 1963 que era un himno histórico de resistencia antifranquista y de rechazo a la injusticia, la opresión, la violencia y la falta de libertad.

«No. Jo dic no. Diguem que no. Nosaltres no som d'eixe món.» ("No. Yo digo no. Digamos no. Nosotros no somos de ese mundo").

Vosotros los indignados os ha tocado vivir una etapa horrible en vuestras vidas por el problema de la vivienda, y que a nuestros vecinos por  la angustia de los desahucios, les ha provocado el suicidio o la muerte. No obstante, vosotros  sois mi  esperanza que con vuestro esfuerzo la situación cambiará.

2ª Cada día que pasa aumenta la diferencia entre los ricos y los pobres, y lo más triste es que el dinero y sus dueños tienen más poder que los gobiernos. Un ejemplo son los bancos privatizados, que su objetivo principal son sus dividendos y pagar  altísimos sueldos a sus dirigentes, pero no hacen nada para el interés general.

3ª Trump y compañía nos meten miedo en el cuerpo, porque dicen que la IA destruirá a la humanidad,  por lo que todos los países están de acuerdo en legislar para que esto no ocurra. No saben que el divulgador científico ruso Isaac Asimov, entre los años 1940 y 1950 que escribió novelas, como  "Yo robot", "Circulo vicioso" entre otras,  de ciencia ficción donde sus protagonistas eran robots,  ya entonces advirtió el peligro de hoy, y se adelantó enunciando sus famosas tres leyes éticas  de la robótica (que puede ser de vigente hoy día  para los androides con IA):

 

Primera ley: Un robot no puede hacer daño a un ser humano,  ni, por su inaccción permitit que un ser humano sufra daño. De esta manera, Asimov pretende que los robots antepongan la vida humana sobre todas las cosas.


Segunda ley: Un robot debe cumplir las órdenes dadas por los seres humanos, excepto si dichas órdenes entran en conflicto con la Primera Ley. Es decir, los robots deben cumplir órdenes siempre y cuando no pongan en peligro a un ser humano.

 

Tercera ley. Un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que ello no entre en conflicto con la Primera o la Segunda Ley". Es decir, un robot puede proteger su vida siempre y cuando no implique poner en riesgo a un humano o desobedecerlo.

Además yo añadiría, que  la Inteligencia Artificial debería ser desarrollada sólo al servicio de unos ideales éticos ampliamente compartidos y para beneficio de toda la humanidad, más que para un Estado u organización. Un ejemplo de la socialización de la Inteligencia Artificial, es el que apuntó el Premio Nobel de Economía en el año 2008, Paul Krugman: “la aparición  de ChatGPT es solo un ejemplo de esta tecnología que parece capaz de llevar a cabo tareas que hasta hace poco requerían los servicios no solo de los seres humanos, sino también de humanos con una considerable educación académica.”