“Crea
toda la felicidad que puedas; suprime toda la infelicidad que puedas.”
Jeremy
Benthan (filósofo londinense, 1748-1832)
El tema de la felicidad
es interminable, por ello soy perseverante en mis artículos en este blog,
porque además, para ser feliz no nos lo ponen fácil, yo veo a diario gente
infeliz que lo pasa mal. Además la felicidad tiene muchas caras, porque es un
tema poliédrico, pero para no cansaros me referiré al hexaedro, ya que solo tocaré seis de las múltiples caras
de la felicidad.
La felicidad en el mundo clásico (cara
nº 1)
Haré
un resumen cronológico de los grandes pensadores del mundo clásico, que crearon
escuela para los que les sucedieron:
Siglo
V a.C., destacaré como no a mi querido Pitágoras que aún recuerdo con cariño su
teorema, él decía que para ser feliz se
tenía que al alcanzar la armonía, “combinación
de elementos que se unen de manera equilibrada y agradable, creando un todo
coherente y placentero”, según la definición que da la I. A., y añadía como
ejemplo en las Relaciones Humanas, que
la armonía se refiere a la relación
pacífica y respetuosa entre personas, grupos o comunidades, que ni Trump, ni Putin, ni Netanyahu la
aplican.
Siglo
IV a.C., para Sócrates la felicidad consistía en conocerse a sí mismo. Para Platón es el amor, Aristóteles dice que la felicidad es el bien.
Siglo
III a.C., para Epícurio la felicidad es
el placer.
Siglo
I d.C., para el cordobés Séneca la felicidad consistía en la virtud, que es el hábito
de obrar bien. Para Lucrecio la felicidad estaba en poder contemplar
todas las cosas con la mente serena. Cicerón decía que la felicidad
es el fin de la vida, intentando
despreciar todas las vicisitudes humanas.
Como
habéis podido observar, la felicidad tiene que ver con muchas cosas, es un
concepto polivalente.
La felicidad en el
pensamiento moderno (cara nº 2)
Doy
un salto en el tiempo y me sitúo en el siglo XVII, con Benito Spinoza, para él la felicidad consistía en el satisfacción de
los deseos.
En
el siglo XVIII encontramos a Descartes que afirmaba que la felicidad consiste en un contento perfecto interior, una satisfacción
privada que depende de nosotros, un bien supremo. Descartes hace una
distinción entre la suerte y la felicidad: la primera depende de cosas
exteriores (dinero, salud, honores, etc.) que nos sucede durante nuestra vida;
mientras la segunda consiste en un contento interior, en un estado de ánimo de
cierta permanencia, independiente venga de fuera, son hechos que dependen de
nosotros y tiene que ver con la virtud y la sabiduría.
Pascal,
coetáneo de Descartes, opinaba que es
casi imposible ser feliz, pues hay dos factores que lo impiden: la
imaginación y el futuro. Ambos crean expectativas negativas; la primera porque
se abre a posibilidades negativas que circulan por la mente y no le dejan a uno
tranquilo, y la segunda porque siempre hay preocupaciones,
dudas, dificultades reales que asoman en la vida y la ensombrecen. Pensamos
siempre en el pasado y en el futuro, pero apenas en el presente.
El
padre del psicoanálisis Sigmund Freud ya en el siglo XX dice que “la felicidad es liberar el principio del
placer frente al principio de la realidad: que sea la libido que se desarrolle”
La realización de de las pulsiones instintivas hace al hombre feliz, y por el
contrario, la represión sexual lleva a la neurosis. Años más tarde, su misma
hija, Anna, hacía una crítica muy dura a su padre, diciendo que se había
producido la liberación sexual de forma muy extensible y el ser humano que
seguía esta dirección no era más feliz, sino lo contrario. Freud tuvo muchos
aciertos y muchos graves errores. A mi particularmente no me han gustado nunca
sus teorías, en cambio soy ferviente seguidor de la línea de los conductistas
Watson, Skinner, Pavlov que es una corriente psicológica que
postula que el comportamiento humano se aprende y, se modifica a través de la
interacción con el entorno, centrándose en la conducta observable y no en
procesos mentales internos.
La felicidad en el
pensamiento cristiano (cara nº 3)
La
teología ha insistido una y otra vez en darnos una definición de la felicidad en la otra vida, ¿pero y en ésta?, para ello empezaré por san
Pablo (Siglo I) uno de los padres del cristianismo que se convirtió de camino a
Damasco cuando se cayó de su caballo. Sus escritos recogidos en el Nuevo
Testamento son excepcionales. Para él la
felicidad consiste en amar a Dios y vivir la caridad.
Doy
un salto en el tiempo y me voy al siglo XVI, para poder incluir a dos
españoles, santa Teresa de Ávila, que opinaba: “La felicidad es amistad con Dios, trato y cercanía”, y el otro,
san Juan de la Cruz: “La felicidad se
alcanza por la resta, por no tener nada, por no estar asido a nada…tener
dominada las pasiones”
La felicidad como deseo
(cara nº 4)
La
felicidad por la resta, hoy es muy escasa por la pérdida de la espiritualidad,
de aquí se desprende que estamos en la felicidad por la suma que se puede medir
y que está centrada en el bienestar, nivel de vida, seguridad, evitación del
dolor, búsqueda del placer, poder,
dinero, influencia, etc..Ser feliz es
tener lo que uno desea. Pero el deseo también es carencia, es aquello que
no tenemos y lo buscamos, pero siempre deseamos lo que no tenemos.
La felicidad como autorrealización
(cara nº 5)
La
felicidad también significa: un cierto
estado de plenitud, es decir, la mejor realización de uno mismo. Nuestra
vida consiste en el esfuerzo por lograr
parcelas de felicidad, para llegar a la plenitud, aquello que uno pide a la
vida. Uno se siente feliz al comprobar que se están realizando los propósitos
que uno ha ido elaborando.
La felicidad en las
cartas magnas (cara nº 6)
En el Siglo XVIII, con la
ilustración, no solo se aspiraba a la conquista del
conocimiento y del saber, sino también a la conquista de la felicidad. Así, en la Declaración de independencia de los Estados Unidos
de 4 de julio de 1776, empieza diciendo: “Todos los hombres han sido creados iguales y dotados por el Creador de
unos derechos inalienables entre los que destacan la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad”. Pero esto
no era aplicable a todos los sectores concretos de la sociedad como: a las mujeres, a los negros, y
a los americanos nativos, y para que esto estuviera claro, años más
tarde, se promulgaron enmiendas que, por ejemplo, excluían a los negros de los
derechos constitucionales porqué no se los consideraban personas.
Años más tarde, en agosto de 1789 (revolución francesa) hubo la Declaración de los derechos de Hombre y el ciudadano, que ha sido
calificada como el primer catálogo de los derechos fundamentales del ser
humano: la libertad, la igualdad y la fraternidad. No obstante solo habla del
hombre, y Olympe de Gouges, una mujer de letras francesa redactó un proyecto de
la “Declaración de los derechos de la
mujer y la ciudadana” en 1791, dos años después. Olympe de Gouges murió en la guillotina
el 3 de noviembre de 1793.
Hemos tenido que llegar año 1948 a la Declaración Universal de los Derechos Humanos aprobada por la
Naciones Unidas, que proclama por primera vez los derechos civiles, políticos,
económicos, sociales y culturales del hombre, la mujer y los niños, actualmente
las Naciones Unidas la
constituyen193 países, no obstante, a pesar de esta prometedora propuesta los
países son soberanos un cumplir o no con todos estos derechos básicos. Los incumplimientos los
vemos en Estados Unidos, Rusia, Israel, ……y en tantos otros estados.
La Constitución Española de
1812, es donde encontramos una
referencia explícita y completa a la
felicidad en su artículo 13 que dice: “el objeto del gobierno es la felicidad
de la nación, puesto que el fin de toda sociedad política no es otro que el
bienestar de los individuos que la componen”. La felicidad es identificada con
el bienestar, o dicho de otra manera con el bien común.
En la vigente constitución de 1978, los padres de la
transición no fueron capaces de incluir este artículo tan claro, y redactaron
en su artículo 1.1: "España se constituye en un
Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de
su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo
político". Que con imaginación, se puede interpretarse como:
Estado Social: Indica que el Estado no solo garantiza
libertades, sino que también interviene para promover el bienestar social, la
justicia y la igualdad real de los ciudadanos.
Estado Democrático: La soberanía reside en el pueblo
español, del que emanan los poderes del Estado, garantizando la participación
ciudadana y la separación de poderes.
Estado de Derecho: Sometimiento de todos los poderes
públicos y ciudadanos al imperio de la ley.
Valores Superiores: La libertad, justicia, igualdad y
pluralismo político son la base del ordenamiento jurídico.
Para acabar, hay un pequeño país BUTAN, situado en
la frontera entre China e India, que cuando Jigme Singye
Wangchuck fue coronado rey de la nación de
Bután en 1972, declaró que se inclinaba más por la felicidad nacional bruta,
que por el producto interior bruto.
Conclusiones
El Gross National Happiness o Felicidad Nacional Bruta trata de medir el bienestar en relación a aspectos tales como la satisfacción, las relaciones personales o con nuestra propia realización personal.
La Asamblea
General de las Naciones Unidas, el 19 de julio de 2011 aprobó
una resolución promovida por Bután en la
que reconoce que la búsqueda de la felicidad es un objetivo humano fundamental
e invita a los estados miembros a promover políticas públicas que tengan
presente la importancia de la felicidad y el bienestar general de la Ciudadanía.
Como habéis podido observar he primado al Estado como una cara
importante de la felicidad de los ciudadanos. Desgraciadamente el nivel de los
políticos de hoy día no dan la talla para cumplir mis deseos.
Para
la felicidad del ciudadano a parte de la influencia importante del Estado
español, hay muchas recetas de grandes estudiosos sobre este tema, que algunas
de ellas os las resumiré en mi próximo artículo en este blog.
Notas:
1ª El pasado día 16 escuché en el L’Auditori a mi admirado Beethoven en su
concierto para violín y orquesta en Re, con el solista de violín el armenio
Sergey Khachatryan que tocaba con un
violín Stradivarius del año 1724, construido en Cremona por Antonio Stradivari (1644-1737), considerado
como el mejor constructor de violines de todas las épocas. Con la muerte de este luthier, se acabó la saga de estos artesanos, se acabaron
los violines milagro que se dieron en la
misma época y en la misma región. Los violines milagro se han extinguido como
tantas especies, por el cambio
climático. No obstante la música prevalece, y su escucha es una más de las
caras de la felicidad poliédrica.
2ª El
Instituto Español de Investigaciones Psiquiátricas de Madrid está haciendo una
investigación sobre la felicidad utilizando una escala de evaluación de la
felicidad diseñada por el profesor de psicología de Oxford, Michael Argyle,
cuyo test os lo hago llegar con el link TEST OXFORD que os adjunto. Seguir las
siguientes estas instrucciones: 1º
copiar el archivo excel, 2º guardarlo en tu unidad, 3º cumplimenta el test de
tu copia.
Si mandáis en COMENTARIOS de este blog con un seudónimo la vuestra evaluación podremos
hacer un promedio de las mismas. No es fácil alcanzar la felicidad como veréis.


















