lunes, 2 de febrero de 2026

LA FELICIDAD, UN TEMA RECURRENTE (1ª PARTE)

 

“Crea toda la felicidad que puedas; suprime toda la infelicidad que puedas.”

Jeremy Benthan (filósofo londinense, 1748-1832)

 

El tema de la felicidad es interminable, por ello soy perseverante en mis artículos en este blog, porque además, para ser feliz no nos lo ponen fácil, yo veo a diario gente infeliz que lo pasa mal. Además la felicidad tiene muchas caras, porque es un tema poliédrico, pero para no cansaros me referiré al hexaedro,  ya que solo tocaré seis de las múltiples caras de la felicidad.



La felicidad en el mundo clásico (cara nº 1)

Haré un resumen cronológico de los grandes pensadores del mundo clásico, que crearon escuela para los que les sucedieron:

Siglo V a.C., destacaré como no a mi querido Pitágoras que aún recuerdo con cariño su teorema, él decía que para ser feliz  se tenía que al alcanzar la armonía, “combinación de elementos que se unen de manera equilibrada y agradable, creando un todo coherente y placentero”, según la definición que da la I. A., y añadía como ejemplo en  las Relaciones Humanas, que la armonía se refiere  a la relación pacífica y respetuosa entre personas, grupos o comunidades,  que ni Trump, ni Putin, ni Netanyahu la aplican.

Siglo IV a.C., para Sócrates la felicidad consistía en conocerse a sí mismo. Para Platón es el amor, Aristóteles dice que la felicidad es el bien.

Siglo III a.C., para Epícurio la felicidad es el placer.

Siglo I d.C., para el cordobés Séneca la felicidad consistía en la virtud, que es el hábito  de obrar bien. Para Lucrecio la felicidad estaba en poder contemplar  todas las cosas con la mente serena. Cicerón decía que la felicidad es el fin de la vida, intentando despreciar todas las vicisitudes humanas.

Como habéis podido observar, la felicidad tiene que ver con muchas cosas, es un concepto polivalente.


La felicidad en el pensamiento moderno (cara nº 2)

Doy un salto en el tiempo y me sitúo en el siglo XVII, con Benito Spinoza, para él la felicidad consistía en el satisfacción de los deseos.

En el siglo XVIII encontramos a Descartes que afirmaba que la felicidad consiste en un contento perfecto interior, una satisfacción privada que depende de nosotros, un bien supremo. Descartes hace una distinción entre la suerte y la felicidad: la primera depende de cosas exteriores (dinero, salud, honores, etc.) que nos sucede durante nuestra vida; mientras la segunda consiste en un contento interior, en un estado de ánimo de cierta permanencia, independiente venga de fuera, son hechos que dependen de nosotros y tiene que ver con la virtud y la sabiduría.

Pascal, coetáneo de Descartes, opinaba que es casi imposible ser feliz, pues hay dos factores que lo impiden: la imaginación y el futuro. Ambos crean expectativas negativas; la primera porque se abre a posibilidades negativas que circulan por la mente y no le dejan a uno tranquilo,  y  la segunda porque siempre hay preocupaciones, dudas, dificultades reales que asoman en la vida y la ensombrecen. Pensamos siempre en el pasado y en el futuro, pero apenas en el presente.

El padre del psicoanálisis Sigmund Freud ya en el siglo XX dice que “la felicidad es liberar el principio del placer frente al principio de la realidad: que sea la libido que se desarrolle” La realización de de las pulsiones instintivas hace al hombre feliz, y por el contrario, la represión sexual lleva a la neurosis. Años más tarde, su misma hija, Anna, hacía una crítica muy dura a su padre, diciendo que se había producido la liberación sexual de forma muy extensible y el ser humano que seguía esta dirección no era más feliz, sino lo contrario. Freud tuvo muchos aciertos y muchos graves errores. A mi particularmente no me han gustado nunca sus teorías, en cambio soy ferviente seguidor de la línea de los conductistas Watson, Skinner, Pavlov que  es una corriente psicológica que postula que el comportamiento humano se aprende y, se modifica a través de la interacción con el entorno, centrándose en la conducta observable y no en procesos mentales internos.

 

La felicidad en el pensamiento cristiano (cara nº 3)

La teología ha insistido una y otra vez en darnos una definición de la felicidad en la otra vida,  ¿pero y en ésta?, para ello empezaré por san Pablo (Siglo I) uno de los padres del cristianismo que se convirtió de camino a Damasco cuando se cayó de su caballo. Sus escritos recogidos en el Nuevo Testamento son excepcionales. Para él la felicidad consiste en amar a Dios y vivir la caridad.

Doy un salto en el tiempo y me voy al siglo XVI, para poder incluir a dos españoles, santa Teresa de Ávila, que opinaba: “La felicidad es amistad con Dios, trato y cercanía”, y el otro, san Juan de la Cruz: “La felicidad se alcanza por la resta, por no tener nada, por no estar asido a nada…tener dominada las pasiones”

 

La felicidad como deseo (cara nº 4)

La felicidad por la resta, hoy es muy escasa por la pérdida de la espiritualidad, de aquí se desprende que estamos en la felicidad por la suma que se puede medir y que está centrada en el bienestar, nivel de vida, seguridad, evitación del dolor,  búsqueda del placer, poder, dinero, influencia, etc..Ser feliz es tener lo que uno desea. Pero el deseo también es carencia, es aquello que no tenemos y lo buscamos, pero siempre deseamos lo que no tenemos.

 

La felicidad como autorrealización (cara nº 5)

La felicidad también significa: un cierto estado de plenitud, es decir, la mejor realización de uno mismo. Nuestra vida consiste  en el esfuerzo por lograr parcelas de felicidad, para llegar a la plenitud, aquello que uno pide a la vida. Uno se siente feliz al comprobar que se están realizando los propósitos que uno ha ido elaborando.

 

La felicidad en las cartas magnas (cara nº 6)

En el Siglo XVIII, con la ilustración, no solo se aspiraba a la conquista del conocimiento y del saber, sino también a la conquista de la felicidad. Así, en la Declaración de independencia de los Estados Unidos de 4 de julio de 1776,  empieza diciendo: “Todos los hombres han sido creados iguales y dotados por el Creador de unos derechos inalienables entre los que destacan la vida, la libertad  y la búsqueda de la felicidad”. Pero esto no era aplicable a todos los sectores concretos de la sociedad  como: a las mujeres, a los  negros, y  a los americanos nativos, y para que esto estuviera claro, años más tarde, se promulgaron enmiendas que, por ejemplo, excluían a los negros de los derechos constitucionales porqué no se los consideraban personas.

Años más tarde, en agosto de 1789 (revolución  francesa) hubo la Declaración de los derechos de Hombre y el ciudadano, que ha sido calificada como el primer catálogo de los derechos fundamentales del ser humano: la libertad, la igualdad y la fraternidad. No obstante solo habla del hombre, y Olympe de Gouges, una mujer de letras francesa redactó un proyecto de la “Declaración  de los derechos de la mujer y la ciudadana” en 1791, dos años después. Olympe de Gouges murió en la guillotina el 3 de noviembre de 1793.

Hemos tenido que llegar año 1948 a la Declaración Universal de los Derechos Humanos aprobada por la Naciones Unidas, que proclama por primera vez los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales del hombre, la mujer y los niños,  actualmente  las Naciones Unidas  la constituyen193 países, no obstante, a pesar de esta prometedora propuesta los países son soberanos un cumplir o no con todos estos  derechos básicos. Los incumplimientos los vemos en Estados Unidos, Rusia, Israel, ……y en tantos otros estados.

La Constitución Española de 1812, es  donde encontramos una referencia explícita y completa  a la felicidad en su artículo 13 que dice: “el objeto del gobierno es la felicidad de la nación, puesto que el fin de toda sociedad política no es otro que el bienestar de los individuos que la componen”. La felicidad es identificada con el bienestar, o dicho de otra manera con el bien común.

En la vigente constitución de 1978, los padres de la transición  no fueron capaces de  incluir este artículo tan claro, y redactaron en su artículo 1.1: "España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político". Que con imaginación, se puede interpretarse como:

Estado Social: Indica que el Estado no solo garantiza libertades, sino que también interviene para promover el bienestar social, la justicia y la igualdad real de los ciudadanos.

Estado Democrático: La soberanía reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado, garantizando la participación ciudadana y la separación de poderes.

Estado de Derecho: Sometimiento de todos los poderes públicos y ciudadanos al imperio de la ley.

Valores Superiores: La libertad, justicia, igualdad y pluralismo político son la base del ordenamiento jurídico.

Para acabar, hay un pequeño país BUTAN, situado en la frontera entre China e India, que cuando Jigme Singye Wangchuck fue coronado rey de la nación de Bután en 1972, declaró que se inclinaba más por la felicidad nacional bruta, que por el producto interior bruto.

 

Conclusiones

El Gross National Happiness o Felicidad Nacional Bruta trata de medir el bienestar en relación a aspectos tales como la satisfacción, las relaciones personales o con nuestra propia realización personal.

La Asamblea General de las Naciones Unidas, el 19 de julio de 2011 aprobó una resolución promovida por Bután  en la que reconoce que la búsqueda de la felicidad es un objetivo humano fundamental e invita a los estados miembros a promover políticas públicas que tengan presente la importancia de la felicidad y el bienestar general de la Ciudadanía.

Como habéis podido observar he primado al Estado como una cara importante de la felicidad de los ciudadanos. Desgraciadamente el nivel de los políticos de hoy día no dan la talla para cumplir mis deseos.

Para la felicidad del ciudadano a parte de la influencia importante del Estado español, hay muchas recetas de grandes estudiosos sobre este tema, que algunas de ellas os las resumiré en mi próximo artículo en este blog.


Notas:

1ª El pasado día 16 escuché en el L’Auditori a mi admirado Beethoven en su concierto para violín y orquesta en Re, con el solista de violín el armenio Sergey Khachatryan  que tocaba con un violín Stradivarius del año 1724, construido en Cremona  por Antonio Stradivari (1644-1737), considerado como el mejor constructor de violines de todas las épocas. Con la muerte  de este luthier,  se acabó la saga de estos artesanos, se acabaron los violines milagro  que se dieron en la misma época y en la misma región. Los violines milagro se han extinguido como tantas especies,  por el cambio climático. No obstante la música prevalece, y su escucha es una más de las caras de la felicidad poliédrica.

2ª El Instituto Español de Investigaciones Psiquiátricas de Madrid está haciendo una investigación sobre la felicidad utilizando una escala de evaluación de la felicidad diseñada por el profesor de psicología de Oxford, Michael Argyle, cuyo test os lo hago llegar con el link TEST OXFORD que os adjunto. Seguir las siguientes estas  instrucciones: 1º copiar el archivo excel, 2º guardarlo en tu unidad, 3º cumplimenta el test de tu copia.

Si mandáis  en COMENTARIOS de este  blog con un seudónimo la vuestra evaluación podremos hacer un promedio de las mismas. No es fácil alcanzar la felicidad como veréis.

 TEST OXFORD 

 

 

 

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