“Crea
toda la felicidad que puedas; suprime toda la infelicidad que puedas”
Jeremy Bentham (filósofo inglés,
1748-1832)
En
las conclusiones del artículo anterior vimos que una cara importante de la
felicidad nos las dan los políticos a través del estado del bienestar de los
ciudadanos. Es una pena que en España
debido a la crispación entre PSOE y el PP, no se aprueben las leyes con políticas que harían felices a sus conciudadanos. La solución está
en la COOPERARACIÓN, es decir, en la aprobación de las políticas que mejoren nuestro bienestar.
El cartel “Las dos mulas, fábula de las
Naciones” ilustra la solución deseada.
La moraleja
es que LA COOPERACIÓN es mejor que el CONFLICTO.
A nivel
personal hay consejos para ser felices, por ejemplo os apunto un decálogo que
lo he recogido de los expertos.
1. Debemos cerrar las heridas del
pasado
La
felicidad consiste en tener buena salud
y mala memoria, por lo que hay que cerrar las heridas del pasado, y vivir el
presente sacándole el máximo partido, es el célebre “carpe diem” de nuestros
antepasados y, sobre todo nos debemos
preparar para el futuro.
2. Debemos tener una visión positiva
de la vida
Hemos
de ser optimistas. ¿Puede un pesimista dejar de serlo? La clave está en el
esfuerzo, hemos de aplicar la “resiliencia” que enseña a soportar situaciones adversas o traumáticas
y darle la vuelta, o como mínimo superarla. El filósofo estadounidense William
James los resume con la frase siguiente:
Esta
célebre frase, significa que la felicidad no es un estado previo necesario para
actuar, sino el resultado de tomar una acción. Indica que el comportamiento y la acción positiva pueden
cambiar las emociones y la mentalidad, sugiriendo que la felicidad proviene del
hacer, no de esperar a estar bien para hacerlo.
El
psicólogo americano el padre de la
“Psicología Positiva”, Martín Seligman, pregona que debemos aprender a no
quedarnos atrapados en la negatividad.
3. Debemos tener una voluntad de
hierro
La
voluntad lo puede todo si uno se lo propone, además se puede educar la voluntad
a que esta sea de hierro. Se dice que es
la “joya de la conducta”, con ella somos enanos a los hombros de gigantes.
4. Debemos tener un buen equilibrio
entre corazón y la cabeza
Los
dos grandes componentes de nuestra psicología son el mundo de la afectividad y
el de la inteligencia, por lo que hemos de tener un buen equilibrio entre el
corazón y la cabeza (nuestra mente), son ellos los que deciden nuestro
comportamiento.
Decía Pascal:
“El corazón tiene razones que la razón desconoce”
La clave está
en buscar una buena armonía entre ellos.
5. Debemos tener un proyecto de vida
Para ser feliz es necesario tener un proyecto de
vida coherente y realista. Y este debe
albergar en su seno los cuatro grandes argumentos de nuestra vida: amor,
trabajo, cultura y amistad.
6. Debemos hacer felices a otras personas
¿Qué puedo
hacer para dar unas gotas de felicidad a los que me rodean? Los autores que han
tratado este tema opinan: “Hay más felicidad en dar que en recibir”
7. Debemos apreciar las pequeñas
alegrías y placeres de la vida ordinaria
Con
frecuencia no apreciamos la felicidad de una comida o una cena con amigos, un
paisaje bonito, un concierto de música, una conversación interesante, la
práctica de una afición, la lectura de un buen libro, etcétera, es la apertura de la ventana de la
“felicidad pequeña”.
8. Debemos valorar lo que tenemos y lo
que hemos conseguido
Nos pasamos
la vida pensando en el pasado y en el futuro, sin valorar lo que tenemos en el
presente, ni en lo que hemos conseguido.
9. Debemos darle a las
cosas que nos pasan la importancia que
realmente tienen
Debemos
tener respuestas y acciones preparadas para salir adelante en todo tipo de
emergencias. A continuación tres consejos:
A) Ser capaces de valorar lo que nos
ocurre en “su justa medida”
B) Aprender a quitarle importancia a
muchas cosas que nos suceden para no caer en pensamientos negativos.
C) Tener una buena perspectiva de la vida
personal. Es fundamental tener una visión larga de la vida que nos lleva a
relativizar, porque el conocimiento de la realidad nunca puede ser absoluto, ya
que esta consiste en la relación con los
fenómenos que giran a su alrededor.
10. Debemos no equivocarnos en las
expectativas
Debemos
poner freno a ambiciones excesivas, tal como dice el refranero: “no pedir peras
al olmo”, porque la felicidad absoluta no existe, es una utopía, pero tampoco
hemos de car en la desesperación. La felicidad que debemos aspirar es a una
felicidad razonable, tal como decían los griegos: “Nihil nimis”, nada en
demasía.
Notas:
1ª Os adjunto una composición
sobre una acuarela mía de un androide (robot bípedo dotado de I.A.) He sido
feliz por hacer esta composición
para vosotros. Como podéis observar el hombre es muy superior al androide.
2ª Los androides que están dotados con inteligencia artificial
no tienen emociones y, por lo tanto ni
son felices ni infelices.













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