lunes, 2 de noviembre de 2026

LA POESIA Y EL TENIS

 

Dedicado a mis compañeros de tenis: Albert S. y Jordi L.

“En dos palabras puedo resumir cuanto he aprendido acerca de la vida: Sigue adelante”.

Robert Frost

Cada inicio de noviembre me acuerdo de la poesía la razón la explico en la tercera nota de este post.

 

El poeta o la poetisa

Un poeta o una poetisa es una persona que escribe en verso o en prosa poética para mostrar sus sentimientos, sus ideas y su visión del mundo. La palabra “poeta” viene del griego y significa “creador”, lo que define al poeta no solo como alguien que rima, sino como un creador de realidades a través de las palabras.

Un buen poeta para mi, tiene un mérito descomunal, ya que a través de sus metáforas te manda un mensaje que por la sabiduría del autor y por la ignorancia del lector, muchos de ellos se pierden porque no los captamos.

 

Freud y los poetas

Recuerdo las alabanzas de Sigmund Freud que opinaba de ellos: “siempre que he tenido una idea, un poeta se me ha adelantado” o “cualquier lugar al que voy, un poeta ha estado allí antes que yo”. Estas frases del padre del psicoanálisis reflejan la profunda admiración que sentía por los poetas.

Reconocía que la intuición y la sensibilidad de los poetas les permitían descubrir y describir los misterios del inconsciente humano mucho antes de que la ciencia o el psicoanálisis intentaran explicarlos de forma sistemática.

Tanto le cautivó la creatividad de los poetas y escritores, que 1908 elaboró un ensayo: “El creador literario y el fantaseo” donde planteó la pregunta: ¿De dónde extrae el escritor su material y cómo logra conmovernos tan profundamente con él?  En el ensayo en cuestión da respuesta a estas preguntas desde su punto de vista profesional.

Resuelve el misterio del artista, diciendo: cuando un adulto común nos cuenta sus fantasías eróticas o egocéntricas, nos produce rechazo o frialdad. Sin embargo, el creador literario logra que sintamos un profundo placer a través de sus ficciones. ¿Cómo lo hace?. Freud argumenta que el escritor utiliza una técnica artística basada en dos mecanismos, que los denomina el "secreto del poeta”:

1º Atenuación del carácter egocéntrico: que significa que el poeta  disminuye su tendencia a centrarse solo en sí mismo, en sus propias necesidades, opiniones y deseos, comenzando a mostrar una mayor empatía, comprensión y consideración hacia los demás.

 

2º El soborno del placer o "placer previo": que significa un pequeño goce para el lector de tipo formal o estético que la mente ofrece como un dulce engaño para adormecer la crítica de la censura interna, permitiendo liberar una tensión o energía reprimida mayor.

 

La poesía y el tenis

Todos sabéis que he sido un practicante feliz del tenis, hasta que hace unos años lo dejé por causa de una rotura parcial del tendón lateral del tobillo izquierdo. Ahora practico otro deporte de poco riesgo: el ajedrez. Por ello he escogido el poeta estadounidense Robert Frost (1874-1963) considerado uno de los fundadores de la poesía moderna en su país por expresar con sencillez filosófica y profundidad sentimental la vida y emociones del ser humano rural, para que me acompañe en este post, porque empleó una preciosa metáfora sobre la poesía y el tenis. Su mención más célebre ocurrió durante una conferencia en la década de 1930, donde declaró:

"Escribir en verso libre es como jugar al tenis con la red abajo".

El poeta estadounidense  no habla de tenis por afición deportiva, sino que utiliza el deporte como una famosa analogía estética sobre las reglas de la literatura. Frost era un poeta clásico y tradicionalista. Consideraba que la métrica, la rima y las reglas fijas de la poesía clásica como la red en una cancha de tenis.

En los años 1924, 1931,1937 y 1943  ganó el premio Pulitzer. En su poesía hay un tema recurrente: la naturaleza y su relación con las emociones humanas. En 1960 obtuvo por el conjunto de su obra la Medalla de Oro del Congreso.

Solo destacaré dos poemas: Abedules y El camino no elegido

 


Abedules

(Primera y última estrofa)

Cuando veo abedules oscilar a derecha
y a izquierda, ante una hilera de árboles más oscuros,
me complace pensar que un muchacho los mece.
Pero no es un muchacho quien los deja curvados,
sino las tempestades. A menudo hemos visto
los árboles cargados de hielo, en claros días
invernales, después de un aguacero


Quisiera encaramarme a un abedul, trepar,
por las ramas oscuras del blanquecino tronco
y subir hacia el cielo, hasta que el abedul,
doblándose vencido, me volviese a la tierra.
Subir y regresar sería muy hermoso.
Pues hay cosas peores en la vida que ser
un columpiador de árboles.

 

Describe el anhelo de escapar temporalmente de las cargas de la vida adulta hacia la inocencia de la infancia, simbolizada por el acto de columpiarse en los árboles, pero con la firme convicción de que el verdadero valor reside en regresar a la tierra. El poema utiliza la imagen de los abedules que se doblan por el hielo sin quebrarse como una metáfora de la resiliencia humana frente a la adversidad. Al final, el poeta prefiere esta pausa terrenal y segura frente a las dificultades de la vida antes que una huida definitiva.

 


El camino no elegido

Dos caminos se bifurcaron en un bosque amarillo,
y lamenté no poder recorrerlos juntos
y como viajaba solo, largo tiempo estuve
y miré uno tan lejos como pude
hasta donde se doblaba en los rastrojos;

Luego tomé el otro, igualmente hermoso,
y quizá con mejor razón,
porque estaba cubierto de hierba y menos pisado;
aunque en realidad, el paso de los transeúntes
los había marcado casi por igual,

Y ambos esa mañana yacían del mismo modo
en hojas que ningún paso había enlodado.
¡El primero, lo dejé para otro día!
Sin embargo, sabiendo cómo un camino lleva a otro,
dudé si alguna vez volver yo debería.

Lo contaré un día con un suspiro
quién sabe dónde, en tiempos venideros:
Dos caminos se bifurcaron en un bosque, y yo
yo tomé el menos transitado,
y mi elección marcó toda la diferencia.

El poema se basa en la imagen clásica de la vida como un paseo por el bosque. Dos caminos que se bifurcan,  representan las decisiones que en algún momento la vida impone a cada uno de nosotros. Frost no nos cuenta que el camino elegido sea el mejor, simplemente sugiere que cada elección en cada bifurcación de la existencia marca la diferencia. Sin embargo, permanece en el pensamiento si el segundo camino podría ser mejor. No es casualidad que el énfasis (como muestra el título) se coloque en “el camino no tomado”, no en el camino que realmente tomamos.

No es de extrañar que el poeta concluya: “Lo contaré un día con un suspiro / quién sabe dónde, en tiempos venideros”.

 

Colofón final

Los poemas de los buenos poetas  comienzan en deleite y terminan con sabiduría.

 Notas: 

1ª Este verano en mi apartamento de Begur, jugué al tenis sin red:

  


Del amanecer al anochecer

 

Sale el sol de madrugada

reflejándose en la vidriera de mi balcón.

Rojo como la fresa madura

luego cambia en amarillo limón.

 

Así desde la cama lo veo

como Dalí en su espejo,

me vuelvo a dormir un rato

porque soñar es barato.

 

Si la salida del sol es bella

su poniente es esplendor.

Sale de noche la luna llena

se  la ve blanca de color.

 

Las estrellas en el firmamento,

la polar al norte señala.

Todo ello sin movimiento,

se mueve el avión que pasa.

 

2ª Ahora pongo la red y compruebo su altura 91,4 cm:

 

¿Qué es poesía?, dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul.
¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía... eres tú.

 

Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870)

 

3ª Recuerdo que mi abuelo paterno Vicente (1872-1964) nacido Bélgida (Valencia) en las celebraciones de la  Navidad recitaba poesías con el argot valenciano y, celebraba con sus nietos (mi hermano José María y conmigo) el día de los difuntos,  llevándonos cada año a ver la obra de Zorrilla: Don Juan Tenorio, que confirmaba su afición por la poesía cosa que me transmitió.

«¡Clemente Dios, gloria a Ti!
Mañana a los sevillanos
aterrará el creer
que a manos de mis víctimas caí.
Mas es justo: quede aquí
al universo notorio
que, pues me abre el purgatorio
un punto de penitencia,
es el Dios de la clemencia
el Dios de Don Juan Tenorio.»